El cristiano tiene que ser quemado para dar un mejor fruto, con el fuego e la prueba, de la tentación, para determinar qué clase de oro se es.
-El favor del padre que dio a su hijo.
La mayoría de veces pensamos en el sacrificio de Cristo sin pensar que el Padre también se sacrifico al dar a su hijo por ello debemos dar gracias al padre porque ese fue un sacrificio grande el dar a su hijo en rescate por la vida de muchos. Él desde el principio se ha preocupado por todos y aunque el no tenia necesidad de rescatarnos en su misericordia envio a su hijo porque el sigue siendo Dios seamos o no fieles.
-El favor del hijo
Hubo un dialogo entre el padre y el hijo donde el padre le pidió el favor de salvarnos, porque los sacrificios de los hombres ya no eran olor grato, y le preguntó si podía ir y dar su vida en rescate de los que están muertos en delitos y pecados. A él nadie le quita la vida, sino él la puso como favor a la humanidad. Somos inversión del hijo de Dios, ya que por él vivimos, y si morimos por él es. En él está la seguridad y no va a permitir que su favor sea destruido. (1 Pedro 1:18)
El favor del Espíritu Santo.
Fue necesario que Cristo se fuera de la tierra para obtener el favor de Espíritu Santo (Juan 14:26, Gálatas 3:3 JER) Para obtener su favor es importante seguir sus mandamientos.
El arduo trabajo no es condición única para obtener este favor, debe llevar a la par fe. La iglesia de Éfeso tenía muy buenas características pero había dejado lo primordial: el amor a Cristo, lo cual es muy peligroso porque el tercer favor tiene que estar latente.
El tercer favor aun no se ha cumplido, pero debemos confesar que es nuestro (Deuteronomio 7:12) |