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LA COMUNION PADRES E HIJOS

 
   

Domingo 19 de abril de 2009 p.m.

 

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido,  porque le faltó conocimiento.  Por cuanto desechaste el conocimiento,  yo te echaré del sacerdocio;  y porque olvidaste la ley de tu Dios,  también yo me olvidaré de tus hijos.

Malaquías 4:5 He aquí,  yo os envío el profeta Elías,  antes que venga el día de Jehová,  grande y terrible.
Malaquías 4:6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos,  y el corazón de los hijos hacia los padres,  no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

 

Apóstol Dr. Luis Morales

     

Dios desea que levantemos una generación de hombres prósperos y adoradores que le agraden.

Tenemos el poder de hablar, decretar, declarar, profetizar y atar con palabra de fe a nuestros hijos, familia, matrimonio, bienes y cualquier persona o cosa que queremos o apreciamos. El gran problema es que muchos padres han olvidado que sus palabras y actitudes también pueden atar para maldición a sus hijos. Cuántas vidas de jóvenes se han echado a perder por la falta de responsabilidad y dirección de los padres.

La mejor herencia que podemos heredar es el amor a Dios y su Palabra.

Los hijos muchas veces son el reflejo y consecuencia de lo que viven y reciben en su casa. El matrimonio es una bendición pero a la vez es un gran desafío, por todo lo que acarrea, cuando ya  la vida marital se desarrolla y vienen los hijos y también los problemas.

Entonces, tenemos que preguntarnos, quién es el que puede cambiar el fracaso y los problemas en bendición? Solo el Señor Jesús.

Éxodo 2:2,3,6 
Puede utilizarse este pasaje como una figura de los padres que abandonan  a sus hijos en el Nilo del mundo que habla de pecados y aberraciones sexuales. Muchos ladrones, asesinos, drogadictos y perversos de hoy, no son sino consecuencia de todo lo que sus padres sembraron en ellos.
Urge que los padres empiecen a sembrar amor en su casa y no solo dar cosas que no llenan la necesidad real de una persona.
Como nos trata Dios, así debemos hacerlo nosotros con nuestros hijos, no importa la edad, condición o profesión que tengan, hay que ser bondadosos, generosos, cariñosos, amorosos y expresivos con nuestros hijos. Debemos cubrirlos en amor y con el amor de Dios, que es la mejor cobertura.
Dios proveyó todo lo necesario para que Moisés llegara a ser un hombre de bien.
Si hoy desprecias a tus hijos, algún día, cuando ya seamos viejos, ellos también nos van a menospreciar.
Algún día los hijos se van y pueden llegar a sufrir las consecuencias de no haberlos preparado para la vida y sus desafíos. Preparemos una generación de adoradores, guerreros de Dios y gente de bien.

1ª. Samuel 1:23
Hay muchos hijos que no son “destetados” y  sufren la dependencia extrema de sus padres, pues los sobreprotegen y los vuelven lisiados en muchas áreas de su vida.
Si un hijo o hija se casa, deben asumir sus propias responsabilidades, (Génesis 2:24) Hay que atreverse a “soltar” a los hijos.
Mientras viene Cristo, hay que trabajar y esforzarse cada día y los hijos deben aprender a enfrentar sus propios problemas. Destetando a los les permitiremos que empiecen a depender de Dios.

Lamentaciones 4:4
Es un verso que describe el dolor de un niño al no poder ser alimentado por la leche de su madre, no porque ella no quisiera alimentarle, sino porque no tenía el alimento para hacerlo.
Como padres no debemos permitir que nuestros hijos lleguen a dar lástima ni queden en el abandono, alimentándolos y nutriéndolos con la Palabra.
Nuestros hijos estarán bien, serán buen ejemplo, serán de bendición.
Hablemos palabra profética sobre ellos; declaraciones que aten su vida para bendición.

Éxodo 12:37
Es muy triste saber que muchas veces hay hijos que no son contados en la familia, son ignorados y no son tomados en cuenta.
Los hijos sabrán orar, leer la Palabra, reprender demonios, tomar autoridad, postrarse y humillarse ante el Señor, si nosotros les enseñamos, haciéndolo!. 
El Señor nos restaurará y nos hará generación de bendición. Proverbios dice que instruyamos a nuestros niños, paso a paso, y cuando llegue

Los padres pueden heredar maldición o bendición a sus hijos. Es tiempo de destetar a nuestros hijos y ponerlos desde ya al servicio de Dios, para estar siempre en el altar de su presencia, porque ellos serán los futuros ministros, apóstoles, pastores, padres de bien, profesionales exitosos, Pueblo de Dios. Dedica tus  hijos a Dios y El te los devolverá convertidos en gente de bendición.