TEMAS
 

CONOCIENDO SU NOMBRE

 
     

Martes 28 de Abril de 2009

 

Salmos 91:14  Por cuanto en mí ha puesto su amor,  yo también lo libraré;  Le pondré en alto,  por cuanto ha conocido mi nombre.

El llamado de Dios es que le conozcamos porque en este tiempo de confusión Dios quiere que permanezcamos en su verdad y no seamos confundidos, porque en medio de lo verdadero se levanta lo falso.
Jesús le hizo una pregunta muy importante para los discípulos: (Mateo 16:13) ¿Quién dicen las personas que soy yo? La respuesta a las opiniones de la gente  fueron diversas, cada cual tenía su propia percepción del Señor. Pero a Él le interesaba lo que los discípulos pensaban y creían de él. Aún los discípulos, sus  amigos, no tenían un criterio definido de él, hasta que Pedro da una respuesta certera:

Pastor Alonso Orozco

Tu eres el Hijo del Dios vivo! (v.16). Es solo en la intimidad que podemos conocer verdaderamente  a alguien y ese es el caso de la iglesia novia solo en intimidad podrá conocer al amado.

BENEFICIOS DE CONOCER SU NOMBRE:

- El primer beneficio que recibe un hijo de Dios es la bienaventuranza que él derrama sobre quienes lo descubren.  (Mateo 16:17)
-Jesús bendijo a Pedro tres veces (Mateo 16:17)
El poder del infierno no prevalecerá (Mateo 16:18 Jesús declara que Pedro iba a ser bendecido poderosamente y que las puertas del mismo infierno no iban a poder con él.
-Tendremos las llaves del reino (Mateo16:19) Jesús le otorga las llaves del reino de los cielos, para abrir, cerrar, atar y desatar. Si Dios nos da llaves es porque desea que abramos puertas, pero conociéndole íntimamente, eso equivale a consagración, ayuno, oración, vigilia y obediencia.
-Lo que atemos en la tierra será atado en el cielo (Mateo 18:18) Ese poder trasciende el reino natural y se mete al reino espiritual.  Pedro en otro pasaje, le dice a un paralítico: No tengo lo que tú quieres, pero lo que tengo (y verdaderamente necesitas) te doy, En el nombre de Jesús, ¡levántate! Esas son llaves que atan a la enfermedad y desatan sanidad. Es  tiempo de declarar cielos abiertos a nuestro favor y conocer a Dios como sanador, salvador, libertador, ayudador, todo lo que necesitemos.

Aunque el pecado ande tras nosotros, no nos alcanzará mientras confiemos en el cuidado de Dios y estemos bajo su sombra. Debajo de sus alas estaremos siempre seguros. Podremos dormir tranquilos, sin temor a pestes, potestades de las tinieblas, ni mortandad destructora. Podrán caer muchos a nuestro lado, pero nosotros estaremos de pie, firmes, con su protección. No vendrá mal sobre nosotros y aún enviará ángeles que nos ayuden cuando desfallezcamos. El promete librarnos y ponernos en alto y cuando le invoquemos, siempre estará para nosotros, pero debemos buscarle con integridad y verdad, todos los días de nuestra vida (Salmos 91). El nos esconderá en su morada santa y nada ni nadie nos tocará. (Salmo 27:5)