Cuando hay caos en un país es porque se apartaron y dejaron de amar la palabra de Dios, no hay más razones ni respuestas, por eso debemos hacerle culto al Señor y no apartarnos de su palabra para que no nos vengan juicios.
No debemos apartarnos de la palabra del Señor, debemos estar íntegros delante del Señor y en nuestra vida espiritual.
Debemos guardar dos cosas indispensables:
-La ley:
Salmos 119:1,5,8,12,18,23,26,29,33,44,48,51,53,55,61,70,77,80,83,92,97,109,113,117,124,135,153,163,174.
Las leyes son la palabra del Señor.
No se puede vivir sin la palabra del Señor, porque todas las cosas están sostenidas por la palabra del Señor. Hebreos 10: 25
Todo nuestro tiempo se lo debemos dedicar al Señor, porque lo del Señor es para la eternidad.
Es el tiempo en que seremos prósperos por el Señor, Él nos abre los cielos y nos dará las cosas que jamás soñamos tener, pero debemos amar y anhelar la palabra cada día más y más.
Las escrituras fueron peleadas por el Cristo de la gloria para que fuéramos felices por lo que debemos de apreciarlas y amarlas.
Debemos honrar la palabra así como honramos al Padre.
Los fracasos se deben a que nos alejamos de la palabra del Señor y no la apreciamos, porque la palabra nos hace prosperar y sanar así como ser sabios y perfectos.
-El testimonio:
Los que no están caminando con las leyes y el testimonio no les han amanecido espiritualmente.
Cuando estamos llenos de la palabra, podemos discernir entre el bien y el mal y así decidir qué es lo que debemos de hacer. Hebreos 5: 14
Jesucristo es el rhema del padre, si no amamos la palabra, no amamos a Jesucristo.
Debemos amar la palabra de Jesucristo para que podamos ser edificados.
¿Cómo podemos salir de nuestros problemas? en Salmos 119 encontraremos muchas respuestas.
Dios suplirá todo lo que os falte, Dios no dejara a los que le sirven de todo corazón.
Debemos vivir nuestra vida a la luz de la palabra, llenarnos de ella para que en cualquier momento de debilidades, luchas o pruebas podamos defendernos con la espada que es la palabra del Señor.
El gran testimonio es que Jesús murió por nosotros, Dios nos ama, y nunca debemos de dudar del gran amor del Señor. Isaías 53:5
A Dios le duele que no hagamos su voluntad y no detengamos que los hombres sigan yendo al lago de fuego por no conocer del gran amor del Señor.
Jesús fue despreciado por causa de nosotros, para demostrarnos su gran amor.
Dentro de nosotros esta el poder del Señor, el poder de la palabra y los demonios no soportaran nuestra presencia y saldrán huyendo, por ello debemos prepararnos para lo sobrenatural.
Debemos creer en la palabra de Dios así como en sus promesas y que él las cumplirá en nuestras vidas. 1 reyes 22
El hombre que lee la palabra del Señor dará fruto en su tiempo. Salmo 1
La palabra nos lava, nos limpia, nos purifica, nos santifica. Apocalipsis 22: 11,14, Efesios 5
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