La palabra debe hacerse carne en nosotros, así como Cristo se hizo carne.
Debemos suspirar la palabra y luego meditar la palabra. (Salmos 119:147-148, 14,20, 123, 23, 28, 24)
La palabra nos sirve para enriquecernos; Los hombres que se enriquecieron en la palabra, fueron los que amaron y anhelaron su palabra.
La palabra de Dios prospera y bendice (Salmos 119:97)
Nuestro deleite debe ser meditar en la palabra de día y de noche (Salmos 1:1-2)
Debemos recibir con amor cada versículo que el Señor nos da, llenarnos de la palabra del Señor para luego dar fruto.
Si cumplimos lo que está escrito en la palabra tendremos éxito en todo (Josué 1:8)
La palabra de Dios tiene que habitar abundantemente en nuestros corazones (Colosenses 3:16)
Debemos comer la palabra no solo leerla y meditarla (Jeremías 15:16)
Hay muchas personas que son débiles espiritualmente porque no anhelan ni leen la palabra. (Lucas 10, Juan 14:15,23 1 Pedro 2:2)
La palabra de Dios es la fuente de la sabiduría y de la paz.
Beneficios de estar apasionados por la palabra:
Somos bienaventurados Lucas 11:28
Tenemos vida eterna Juan 5:24
Seremos verdaderos discípulos de Cristo Juan 8:31
Nunca veremos la muerte Juan 8:51
Nos amara como amamos su palabra, se manifestara a nosotros y hara morada en nosotros. Juan 14:21-23
Seremos limpios por la palabra Juan 15:3
Podemos pedir y se nos dará Juan 15:7
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