Estamos en tiempos de crisis, pero las crisis son necesarias para que hayan avivamientos, porque Dios abre las puertas del cielo al pueblo que escucha y practica su palabra.
Necesitamos leer la palabra para vencer lo que venga en contra de nosotros.
Todos los avivamientos escritos en la biblia fueron provocados por causa de la palabra.
Los reyes debían tener una copia de la biblia, leerla todos los días de su vida para aprendieran a temer a Jehová, guardaran sus mandamientos y los pusieran por obra; esto también servía para que sus corazones no se enaltecieran y prolongaran los días de su reino y el de sus hijos (Deuteronomio 17:18-20) así como le sucedió al pueblo de Israel muchas iglesias que tuvieron gran avivamiento y ahora están secas, es porque dejaron de leer la poderosa palabra de Dios.
En la palabra esta el poder, el futuro, si la leemos y practicamos, por eso es importante que lo tengamos metido en la mente y el corazón y no tener solo la biblia como un amuleto.
El rey Josías encontró el LIBRO, y se dio cuenta que en Israel se había derramado la ira de Jehová porque habían olvidado el libro de la ley, ya no leían la palabra de Dios (2 Crónicas 34:19-21)
El avivamiento vendrá cuando el pueblo lea, crea y practique la palabra, y los resultados se verán en nuestras vidas.
Todos los problemas se resuelven cuando buscamos las respuestas en la biblia. Debemos llenarnos de la palabra de Dios paradespués hablar palabra, aun en medio de enojos y no herir a nuestras familias por no poder domar la vieja naturaleza, como le sucedió al rey Saúl; debemos dominar la altivez, orgullo y soberbia con la oración y la palabra que es como espada de dos filos capaz de domar y humillar nuestra vieja naturaleza.
Leer la palabra de Dios trajo prosperidad a las naciones, como cuando hubo hombres como Josías, Esdras y Nehemías. (Esdras 7:10, Nehemías 8:5-9) Se ha metido mucha dureza e indiferencia por la palabra en las iglesias, pero nosotros debemos ser el pueblo que llora y se conmueve con la palabra.
Si queremos tener un avivamiento completo hasta que venga Cristo debemos estar enamorados de la palabra de Dios, ser adictos a Cristo, a la oración, a la alabanza, a la palabra y a todo lo del reino de Dios.
En nuestro corazón debe prevalecer, abundar y crecer la palabra de Dios.
Bienaventurados los que se mantienen leyendo continuamente la palabra de Dios porque serán prosperados (Salmos 1)
La fe viene cuando leemos, creemos y practicamos la palabra del Señor (Mateo 8:16, Romanos 10:17)
La palabra es vivía y eficaz, y es para todo el mundo.
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