Raquel cuando dio a luz a su hijo por ser un parto difícil lo llamo Benonì, que quiere decir: hijo de tristeza, tinieblas, hijo de aflicción; pero su padre lo llamo Benjamín que significa: pequeño, humilde, hijo de la mano derecha por Cristo. (Génesis 35:17-18)
El padre bendice y rompe toda maldición y traslada de la izquierda a la derecha a benjamín.
Dios bendice a los hijos humildes, Pedro tubo que tirar la red a la derecha para pescar, y el ladrón de la derecha de Jesús se salvo.
El orgullo y la soberbia roban la bendición, por eso debemos ser humildes como Jesús que fue humilde y se bautizo en el Jordán por Juan el Bautista.
No se puede ser grande sino se es pequeño primero.
Al pequeño benjamín lo bendijeron 5 veces mas que significa gracia, un regalo inmerecido (Génesis 43:34) Nosotros tenemos la influencia divina en nuestro corazón, que se refleja en el rostro, por eso no debemos ser amargados, y aprender a hallar gracia, encomendándonos a la palabra de gracia (Lucas 2:40-52).
Debemos crecer primero para Dios y después para los hombres en gracia; todos los bendecidos han hallado gracia ante Dios. Esther aprendió a ser humilde y pedir consejo, dejar que el Espíritu Santo nos adorne como Egai, que le dio gracia a Esther para que pudiera saber que decirle al rey.
José hizo que en un costal de trigo le metieran una copa de oro a Benjamín (Gen 44:11); Trigo=dinero y Copa = unción, palabra, prosperidad, la unción que pudre yugos.
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