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LAS BENDICIONES DEL VERDADERO SERVIDOR

 
   

Domingo 12 de julio de 2009 PM

 
   

Jeremías 31:7  Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír, alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel.

Pastor Alonso Orozco

Dios escogió a Israel para ser cabeza, pero para ello, el Señor le enseñó humillación. Como pueblo, perdió su oportunidad y los que estábamos alejados de Dios, por su misericordia, hemos sido llamados a ser cabeza, en cualquier lugar del mundo.

Cómo hemos de servir al Señor, sino con el mejor ejemplo que es Cristo? Por medio del ejemplo de Cristo aprendemos obediencia, humildad, amor, servicio, santidad. Cristo Se hizo nada, por amor a nosotros.

Su amor fue extremo, al punto de morir, pero no todo quedó en esa muerte, sino que luego vino el poder y triunfo sobre la muerte,  el pecado y el enemigo de nuestras almas. Venció sobre ellos y luego resucitó con poder, gloria y autoridad y nos ha hecho partícipes de esa gran victoria.

Cuando el infierno y todas las potestades celebraban su supuesto triunfo sobre Jesús, luego de la crucifixión y su muerte, él se levantó con poder y las condenó para siempre! Esa tremenda victoria nos alcanzó a todos aquellos que hemos dejado que Cristo habite en nuestras vidas y no solamente nos da salvación, sino que nos brinda de su gozo, paz y nos ha llamado a ser una nueva generación.

Así como en nuestra calidad de padres nos alegramos cuando los hijos nos obedecen, así Dios se alegra como nuestro padre cuando le obedecemos y servimos. Hemos sido llamados a estar para siempre con el Señor.

Lucas 10:38-40 Nos habla de la gente que se esfuerza demasiado en trabajar (pero no servir) y la que escoge interesarse en oír la palabra, para luego servir con amor. Marta se afanaba en trabajar y María lo hacía en escuchar al Señor. Una buena combinación de ambas da al creyente un equilibrio santo en cuanto al tiempo para servir y el tiempo para sentarse a escuchar y llenarse de la Palabra. El excesivo trabajo genera murmuración y desgasta el alma, pero, el solo querer estar ‘a los pies del Señor’ nos puede  alejar del cuidado por el servicio en la Obra. En otras palabras, a veces debemos tomar la actitud de Marta y otras, las de María.

2º. Samuel 6 Nos habla de intimidad. No hay buen servicio, sin intimidad con Dios. David fue un hombre que buscaba estar en comunión íntima con Dios. Llegaba al punto de decir que esa comunión era ‘deliciosa’; es decir, la disfrutaba y se deleitaba en ello. La oración y la comunión con el Señor nos hacen estar más cerca de Dios y movernos en el tiempo de Dios. Con intimidad, servir al Señor no nos va a cansar ni a fatigar.

El servicio tiene su prueba y muchos no la aprueban, no la pasan. David no habló de cansancio cuando se refería al servicio. Saber a quién servimos nos enfoca de tal manera que vamos a cerrar nuestros oídos y nuestro corazón a lo que no venga de Dios, como el desánimo, las quejas, la crítica o murmuración.

El profeta Elí murió de una manera muy cruel y sus hijos fueron desechados de su ministerio, porque descuidaron el equilibrio entre el servicio y la búsqueda de la presencia de Dios.
La gran mayoría de la gente que salió de Egipto quedó muerta en el desierto porque fueron rebeldes, necios y no quisieron servir genuinamente al Dios que les había librado de la esclavitud y de la mano de faraón.

No hay buen servicio, si no hay intimidad con Dios.