TEMAS
 

ADORANDO Y SIRVIENDO

 
   

Viernes 15 de julio de 2009

 
   

Mateo 4:10  Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

Pastor Josh Morales

El Señor está buscando adoradores, no hombres ni renombres; Pero, también busca servidores.

Adoración y servicio, en ese orden.
No podemos ser buenos servidores sin antes ser buenos adoradores. Sin embargo, hay mucha gente sirviendo, pero que ya no adora. EL que deja de adorar, pero sigue sirviendo, no tardará mucho en cansarse y detenerse.
El adorador, tiene un corazón de servicio. Una vida de adoración provoca una buena vida de servicio.

El adorador sirve con gozo. El motor de nuestra  vida debiera ser la adoración, porque el que adora puede servir con alegría y sencillez de corazón.

Podemos ver en la historia de María y Marta (Lucas 10:38-41) Símbolos de adorador y servidor, María se embelesaba con escuchar al Señor, pero Marta estaba afanada en el trabajo.
No era que lo que Marta hacía no valiera la pena, pero Jesús le dijo: Está bien lo que haces, pero no está bien lo que sientes. Porque Marta llenó su corazón de enojo, cansancio, trabajo y carga en lo que hacía, Marta estaba afanada y turbada en las ‘muchas cosas’ que hacía. Específicamente Jesús le dijo: María ha escogido la mejor parte y no le será quitada. (10:42)

¿Por qué se cansan muchos?
Porque quitan sus ojos de Jesús y se afanan en un supuesto servicio, que ya no les llena ni les satisface y tampoco agrada a Dios, porque se llenan de quejas y murmuraciones.
Dios quiere levantar una generación de adoradores con ganas de servir.

El verdadero adorador siempre recibirá nuevas fuerzas. (Isaías 40:31)
En los momentos de desánimo y cansancio, recordemos las bondades y favores de Dios. (Salmo 103,

¿A quién adoramos y servimos?
Debemos saber a quién adoramos y servimos para poder hacerlo de todo corazón. Servimos al Rey de Gloria, a Jehová de los ejércitos  (Salmo 24:7,8) El es el único digno de nuestra adoración y servicio. Vivamos para adorar y servir al Señor.
Cuando los reyes, en la antigüedad pasaba por un lugar, la gente se postraba y no se atrevía a mirarle y, si alguien hallaba gracia ante sus ojos, el rey le beneficiaba con su gracia y otorgaba ciertos regalos. Nosotros tenemos al Rey de reyes y al Señor de señores de nuestro lado, siempre.

La adoración debe ser nuestra vida y el servicio nuestro deleite.
Jesús no vino a ser servido sino a servir (Marcos 10:45) Porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate de muchos.

En el trabajo, la escuela, la universidad, en la iglesia; en la casa,  con la familia, y en todo  podemos subir como olor fragante ante su presencia, porque la adoración y el servicio no son simples palabras, sino llaves que abren puertas de bendición. Es ahí cuando la bendición y la respuesta de Dios no se hacen esperar. (Marcos 10:46-52) No nos cansemos de esperar en Dios, porque seguramente El va a respondernos en el tiempo justo.
Aunque muchos dejen de creer en nosotros y no crean que Dios vaya a responder, sigamos clamando, porque Dios está realmente interesado en bendecirnos. Hoy Dios nos pregunta ¿Qué quieres que haga por ti?

Cuando nos presentemos ante el Señor, no vayamos con las manos vacías. Llevemos una ofrenda, un presente, y acompañémosla de una petición, porque El seguramente quiere bendecirnos.

En Juan 11:32-44 María  le dijo que si El hubiera estado ahí, su hermano no hubiera muerto. Jesús al verla a ella y a los judíos que le acompañaban, se estremeció en espíritu y se conmovió…Entonces quitaron la piedra…Y clamando a gran voz dijo: Lázaro, ven fuera…Y les dijo: Desátenlo y déjenlo ir.
Cuando dejamos de adorar, nos debilitamos en el servicio. Salgamos de la rutina de solo servir y levantémonos en adoración y veremos milagros y maravillas. (Juan 11:32-44) Cuando adoramos y servimos, donde sea, Dios se encarga de nuestras peticiones, aún cuando todavía las guardemos en el corazón.

¿Qué quieres que el Señor haga por ti, hoy? ¿Qué necesitas? Solo recuerda algo: No se puede servir, sin antes adorar. Si has perdido la ruta, empieza de nuevo, ahora mismo.