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La unción viene como consecuencia de la consagración; pero igual la depravación se va a multiplicar, sobre todo las de corrupción sexual, acompañadas de potestades de fornicación y disolución. Todo este sistema poco a poco, junto a las grandes potencias mundiales va a entrar en una recesión, más que económica, espiritual.
La venida de Cristo será el bálsamo para la iglesia, pero también la condenación para los que hoy no quieren saber nada que tenga que ver con Dios y su voluntad.
La unción de la revelación, que significa: “develar, declarar, descubrir, hacer violencia, correr el velo, manifestar, abrir, contemplar”
La unción de la revelación ha de esforzar y mantener firmes a los hijos de Dios como nunca, el texto de Filipenses 4:13 tomará un valor tremendo para los que confían en el Señor.
Hoy necesitamos que el poderoso Espíritu nos revele a Jesucristo, como Jesucristo nos revela al Padre. Ya con esa revelación, aunque como hijos de Dios pequemos, no vamos a soportar mantenernos en esa condición, como el hijo pródigo que no soportó estar lejos de la unción de la casa del padre.
Jesús alabo al Padre por lo que ha revelado a sus hijos y ha escondido a los sabios de este mundo. (Mateo 11:25)
Jesús llamo a Pedro bienaventurado por hacer sensible su corazón a la revelación del Espíritu. En estos tiempos difíciles (Mateo 16:17).
Quien mantenga su obediencia en sus diezmos y ofrendas, gozará del favor de Dios y de su provisión sobrenatural; esa es Unción de Provisión Divina y será un privilegio del pueblo que confía en el Señor, porque nadie que confíe en el Dios Todopoderoso va a ser avergonzado. Nuestra obediencia en darle al Señor lo que le pertenece hará que El reprenda por nosotros al devorador.
El evangelio de poder, de unción y de gloria, tiene que ser revelado, no hay otra manera de disfrutarlo.
Cosas que ojo no vio, son las que Dios ha preparado para nosotros, pero nos la reveló a nosotros por medio del Espíritu porque el Espíritu todo lo escudriña (1ª. Corintios 2:10)
En 2ª. Tesalonisenses 1:7 dice “Y a vosotros que sois atribulados, él os dará gozo” pero en el Capítulo 2:3-8 también nos habla de la manifestación del pecado y la apostasía que ya se está cerniendo sobre el mundo. El sistema del mundo cada vez es más anti-Cristo.
La iglesia consagrada juzgará a los ángeles caídos y al mundo que no quiso aceptar el tiempo del año agradable de Dios, en el día del juicio; Pero hoy, muchos menosprecian la invitación divina de volverse al Señor Dios y como Israel, ellos esperan a su líder, la aparición del hombre de pecado y el hijo de perdición.
El velo que nuestra iglesia observa sobre la cabeza de las mujeres, es una ordenanza marcada desde tiempos del Apóstol Pablo; Hay que recordar que en la antigüedad los hombres usaban también un manto sobre su cabeza, pero ahora las hijas de Dios lo ponen sobre sus cabezas en determinados momentos de la ministración al Señor, no como un simple accesorio sino como una señal de obediencia, sujeción, propiedad, redención y dependencia de la autoridad divina.
Los hijos de Dios ya fueron sellados con la promesa de garantía del Espíritu Santo; por eso ya no van a ser sellados por la bestia, ni va a permitir el Señor que tal cosa acontezca, porque ya son propiedad exclusiva de Dios, ya son habitación del Padre, Hijo, Espíritu Santo.
Como portadores de la santa unción, es necesario dar a conocer este precioso evangelio a quienes todavía no han sido alcanzados, porque si el hijo de perdición no se ha manifestado, es a causa de la iglesia genuina de Cristo. Es esa iglesia amada y ungida la que detiene tan espantosa manifestación. A veces parece que es más fácil evangelizar a quien no conoce todavía al Señor como su Salvador personal, que hacer que la iglesia vaya a evangelizar. Con esa santa unción aplastemos el pecado, la pobreza, las huestes de maldad, la enfermedad
En 1ª Pedro 1:12 nos manifiesta que esa revelación ha sido guardada para nosotros, para la iglesia que vive los finales de los tiempos. Esa unción de revelación, aún los ángeles desean mirarla, pero ha sido reservada para nosotros, en estos tiempos de decadencia del sistema mundial. La santa unción no es algo que vayamos a recibir para hacer espectáculo, sino para usarla como arma poderosa en estos tiempos difíciles que la humanidad está atravesando.
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