TEMAS
 

LA UNCION SACERDOTAL FAMILIAR

 
 

Viernes 28 de agosto de 2009

Lucas 1:5 En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías. Su esposa era de las hijas de Aarón y se llamaba Elisabeth.
Lucas 1:6 Ambos eran justos delante de Dios y vivían irreprensiblemente en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
Lucas 1:7 No tenían hijo, porque Elisabeth era estéril, y ambos eran de edad avanzada.
Lucas 1:8 Aconteció que, cuando Zacarías ejercía el sacerdocio delante de Dios, en el turno de su clase,
Lucas 1:9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó por sorteo entrar en el templo del Señor para quemar el incienso.
Lucas 1:10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera, orando a la hora del incienso.
Lucas 1:11 Entonces el ángel del Señor se le apareció, puesto de pie a la derecha del altar del incienso.

Apóstol Dr. Luis Morales

 

Para todo, debemos estar ungidos, así como en tabernáculo de Moisés todos los utensilios estaban ungidos.

Nuestros vestidos deben estar blancos y nunca nos falta ungüento sobre nuestra cabeza (Eclesiastés 9:8) 

En Apocalipsis 5:8 dice: "Y cuando hubo tomado el libro,  los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero;"  todos tenían arpas,  y copas de oro llenas de incienso,  que son las oraciones de los santos;

Altar del incienso, del sacrificio y el altar de la gloria de Dios: Salvación, unción sacerdotal familiar
y el lugar santísimo respectivamente.

Al ministerio sacerdotal hay que darle toda la importación, como Zacarías que estaba cumpliendo su turno sacerdotal, quien no lo hace es porque no se le ha revelado.
A la familia de Zacarías por estar cumpliendo con su ministerio Dios les respondió a su petición, la cual llevaba al altar en cada uno de sus turnos.

Cuando esta revelación llega, la prioridad es el servicio al Dios y  solo el saber que Él nos creo y nos da todo es motivo suficiente para servirle con amor. Debemos tener claro que en las iglesias servimos a Dios y no a ningún hombre.

Hoy se necesita cada día más del incienso del altar familiar, el ministerio de oración sacerdotal familiar. 

Las esterilidades que puedan venir a nuestra vida, son oportunidades para que Dios se manifieste a través de un milagro. Dios es Dios de personas valientes y nos dice: “no temas porque yo estoy contigo”, pero se tiene que pasar por las aguas y el fuego.

Todas las pruebas que pasamos son para que nos fortalezcamos y esos momentos puede salir de nosotros: incienso y oración o murmuración. Debemos confesar como los jóvenes hebreos cuando estaban en el horno: He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo;  y de tu mano,  oh rey,  nos librará. (Daniel 3:17)

Muchas veces olvidamos el incienso familiar y por eso Dios recurre a otros métodos para llamar nuestra atención y estemos en oración. Porque no puede haber unción sin oración.

Jacob en medio de sus defectos amaba a Dios y era un hombre conforme al corazón de Dios, por el contrario Esaú no amaba y despreciaba la gloria de Dios.

La comunión debe ser vertical (con Dios) y horizontal (con la esposa, los hijos y el prójimo) no puede darse lo segundo si no existe lo primero. Se debe tener una comunión diáfana con el Espíritu Santo, pedirle todo a él.
En la oración se debe ser perseverante, vemos en la biblia que El juez injusto le hizo justicia a la mujer que perseveró en su petición. Pero aunque la visión tarda debemos esperarla.
Nuestra fe debe crecer en la oración, pero también debemos tener cuidado con nuestra boca, de no hablar contra Dios.
Jonás tuvo que ir a clamar al infierno, y el sabiendo clamar no clamaba, porque estaba amargado contra los asesinos de su familia, Jonás era racista, discriminador.