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GRACIAS SEÑOR POR EL FAVOR DE TU SANGRE

 
 

Domingo 06 de septiembre de 2009

 

Hechos 20:28 Tened cuidado por vosotros mismos y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto como obispos, para pastorear la iglesia del Señor, la cual adquirió para sí mediante su propia sangre.

 

El gran favor de Dios es Cristo.

Favor es sinónimo de  deleite, gracia, protección, ayuda, compasión, bueno, invocar, mirar con agrado, reconciliación, perdón, a cuenta de.

 

Apóstol Dr. Luis Morales

     
 

El Señor compró, adquirió, pagó, ganó, se apropió de su iglesia, con su propia sangre. La sangre de Dios, la sangre que Dios dio para que su hijo la trajera a esta tierra. La sangre de Cristo era sangre celestial porque él no tubo placenta ni cordón umbilical, en Mateo 1:25 nos relata la palabra que fue hasta después del nacimiento de Jesús que José ‘conoció’ a María, y concibió hijos biológicos.

Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana y frescas por la noche, cada día disfrutamos del favor de nuestro Dios, todo lo que somos, hacemos y tenemos es, por el favor de Dios;  por lo tanto, debemos movernos en gratitud y pidiendo siempre el favor, gracia y bondad del Señor.

Mucha gente movida por las tinieblas, ha tratado de menoscabar la gran figura de Jesucristo y de su Obra redentora, pero nunca podrán lograrlo. (Romanos 9:5)

El propósito de Dios para Jesucristo es que: todo en el sea prominente y por medio de Él reconciliar todas las cosas por medio de su sangre.  Colosenses 1:15-20

Fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir, por la preciosa sangre del Cordero.  (1ª Pedro 1:18)

Somos real sacerdocio, nación santa por su sangre preciosa (1ª Pedro 2:9)

Hemos sido comprados por precio. (1ª. Corintios 6:20  y 7:23)

Habrá gente que negará el gran sacrificio y precio pagado por Cristo (2ª Pedro 2:1)

Dios le ha puesto a él como expiación, como propiciación por su sangre (Romanos 3:25)

Es por ese precioso sacrificio que lo recibimos todo.

Cristo hizo este precioso sacrificio por su esposa (Hechos 8:28) y antes de que sea el fin de este mundo el Padre le dará su esposa, por la que vivió, se sacrificó y volverá.

Si el pecado nos degradó, la sangre del Cordero nos está embelleciendo. Isaías 50:6 dice “Di mi cuerpo a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes arrancaban mis barbas, ante las burlas y los escupitajos no escondí mi rostro”; ahora nosotros ya no podemos ser necios, y seguir siendo esclavos del maligno.

Cuando el soldado lo vio, ya muerto, no le quebraron las piernas, entonces le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. (Juan 19:34) El agua es la Palabra y la sangre el poder de la redención y vida. Por eso la Palabra dice que él llevó todos nuestros dolores, aflicciones, enfermedades y  la misma muerte.

Valemos un precioso impagable, fuimos comprados con precio de sangre; todos los ancestros y herencias de pecado se destruyen, si dejamos que la preciosa sangre nos limpie y nos habilite para tener libre acceso al Padre.
Cada latigazo que recibió Cristo, en diferentes partes de su cuerpo, fue para someter proféticamente cualquier área donde podamos ser tentados.

Aunque el diablo nos diga que no vamos a poder ser esposa del Cordero, El ya nos garantizó que sí se va  a poder, porque él ya consumó su obra y nos ha puesto el sello de garantía del Espíritu. La depresión, la opresión, la soledad, la tristeza, etc. Todo eso ya no debe tenernos en esclavitud y no debemos dejar que se enseñoreen de nosotros, porque con Cristo ya no hay condenación. Es tiempo de hacer decretos y promulgar victoria sobre todo aquello que nos quiera hacer volver a la esclavitud del pecado.

Jesús fue herido en su cabeza, en la cara, en sus mejillas, en sus manos, en su costado, en su espalda, en sus partes íntimas, en sus piernas, en sus pies, por amor de nosotros y para recordarnos que no hay parte de nuestro cuerpo, alma y espíritu que no pueda ser alcanzada en redención y por el favor de su poder.

Ahora valemos la sangre preciosa del Cordero, somos benditos y todo lo que hacemos es bendición. Hagamos todo por la sangre del Cordero y con la sangre del Cordero. Cuando cualquier hueste inmunda venga a molestarnos, mostrémosle la sangre del Cordero y recordémosle todo lo que ella significa para nosotros y para él.

Gracias a la sangre del Cordero!