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Dios quería que Jonás fuera maduro y que llegara a restaurarlos, porque a él le habían quitado resentimientos, odios en tanto que aquellos no. Jonás tuvo varios descensos, a la bodega del barco, al fondo del mar, al vientre del gran pez. Dios podía usar a otro y dejarlo en el infierno, de donde clamó pidiendo otra oportunidad, y luego sale a predicar un mensaje fuerte: dentro de cuarenta días Nínive será destruida. Como el mensaje de Juan el Bautista, que se convertían miles. Dios pide los cinco panes y los dos peces, pide barcas, la vida; aunque él puede hacerlo todo, necesita del cristiano consagrado, toma sus vasos y los usa poderosamente, para ser colaboradores en su reino. A través de la iglesia va a transformar San Marcos. Cada espacio donde hay iglesia está el reino de Dios puesto que somos embajadores plenipotenciarios de él. A Pablo le dijeron: a Jesús conozco y sé quien es Pablo; pero ustedes ¿quienes son? (Hechos 19:15). Dios espera que después que seamos liberados seamos conquistadores de lo que conquisto a la familia, porque él dice que somos sus colabores sin perder de vista el ministerio de la liberación, esa debe ser la constante del cristiano, y estar renunciando a todo lo oculto. Nuestros antepasados nos heredaron costumbres que nos aprisionaron, lo que no deja que familiares no sean libres. Dios llama a realizar ayunos, oración e intercesión profética, vigilia, los ejercicios espirituales que nos hacen sensibles al mundo espiritual, que es más real que lo material. Dios quiere que seamos sus amigos, como a Pablo que le dijo cuando se lo iba a llevar, a Elías, a Enoc, a Noé que habría diluvio. El quiere cumplir sus promesas a sus colaboradores. Ministrar integralmente para que estamos sensibles a lo que él quiere de nuestra vida: misionero, ministro en cualquier país.
Mateo 13:23 Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Hay tres que fueron rechazados, a quienes les dice no son mis colaboradores.
Dios espera fruto de arrepentimiento, de ganar almas, ministerial, de santificación, fruto de arrebatamiento.
Cuando Dios da una promesa una bendición, cuando él quiere que se haga algo grande, el príncipe de Persia se opone, es decir hay oposición, movimiento en el ambiente espiritual, para hacer perder la fe, la perseverancia.
Isaías 45:2-3
2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;
3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. El quiere que pongamos la mirada en las cosas de arriba, que hagamos uso de las armas espirituales y conquistar lo que él ya dio. El Dios que levante a un conquistador Josué es el que puede levantar a cualquier otro, porque él es el mismo del pasado y el presente, es Jehová de los ejércitos que pelea por nosotros, que nos dejará ni nos desamparará y no permitir que el enemigo tome la mente que es el campo más grande de batalla, cuidar la boca de no hacer confesiones negativas, sino confesar la palabra de Dios: he guardado tus dichos para no pecar
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