EL LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO
 
 

Lávame más y más de mi maldad; y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti, solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojo; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

 
 
Salmo 51:2-4
 
 
Pastor Alonzo Orozco
 
 

Cómo podemos nosotros hoy definir el arrepentimiento? Arrepentimiento viene de dos raíces: Sub que traduce volverse. Retornar y Naham que traduce lamentar, cambiar de idea.
Como Dolor Como Tristeza CambiarVolver. Nosotros sabemos que el pecado es una potestad ( 1ra. Cor. 15:21) y que el pecado es el aguijón de la muerte (1ro. Cor. 15:56) (Efesios 6:12).

 

 

El pecado fue importado a causa de la desobediencia y a causa de el, se vino todo el mundo espiritual negativo. Por eso nosotros tenemos que huir y buscar el refugio en el Señor y desear cada día ser vestidos de la armadura de Dios (Efesios 6:11).

El Salmo 51 para nosotros hoy es el manual para que por medio de él nos veamos reflejados y buscar el verdadero arrepentimiento.
Veamos las tres clases de pecado en que se puede caer:
1) PECADO DE ESPIRITU: Se ejemplifica en la rebelión de Coré (Num. 16:12)
2) PECADO DE ALMA: Balaam. (2da Pedro 2:15)
3) PECADO DE CUERPO Caín (Judas 1:11)

Ellos tuvieron actitudes diferentes porque cuando se les señaló el pecado, no se humillaron, sino que tomaron actitudes para justificarse. Cuando se les señaló el pecado. Por el contrario David cuando se le señaló el pecado se humilló y reconoció que había ofendido a Dios delante del profeta Natan.

Tenemos que saber que el pecado de rebelión es el peor pecado que puede cometer un cristiano (1ro. Samuel 15:23) le tenemos que pedir al Espíritu Santo que nos ilumine para ver qué clase de pecados tenemos ocultos dentro de nosotros (Salmo 19:12) y entender que el pecado está tocando a las puertas todos los días y a cada instante a nuestra vida. (Gen. 4:7). La Pregunta es QUÉ HAREMOS CON EL PECADO? Nuestra actitud tiene que ser la que hizo Pablo que se sacudió la serpiente para no dejarse picar e hincharse y morir (Hechos 28:3y5).

Porque la paga del pecado es muerte, (Rom. 6:23). El Salmo 51 fue escrito con lágrimas pero David no solo se quedó con la misericordia de Dios sino que con la Gracia de Dios. (Misericordia = Bondad, Favor. Gracia = Perdón, Salvación, Regeneración, Arrepentimiento). A David le llegó la Palabra del Arrepentimiento por medio del profeta Natán (2do. Samuel 1 y 12:1) Hoy el Señor desea que nosotros nos arrepintamos por medio de la palabra que se nos predica por medio de sus siervos., pero lo más importante es el redarguimiento del Espíritu Santo para nuestras vidas, nosotros tenemos que guardarnos porque un cristiano al pecar se vuelve peligroso por eso debemos tener cuidado de nosotros mismos. (1ra Timoteo 4:16). La clave para nosotros hoy es que reconozcamos cuando hacemos lo malo ante los ojos de Dios, a David lo compungió la palabra para llevarlo al arrepentimiento.

Al hijo pródigo el Señor le hablo por medio de los cerdos y de la condición de vida que estaba llevando (Lucas 15:15) porque lo que el Señor permite que se pruebe es el oro y será metido al horno de fuego. Lo que le paso al pródigo es que llegó a la casa pero sin rango, porque cada vez que pecamos se puede llegar a perder rangos o posiciones en el reino de Dios. Jonás fue otro a quién le hablaron los inconversos usados por el Señor en el barco para que se arrepintiera. (Jonás 1:6) El Ladrón de la Cruz se
arrepintió hasta que vio venir la muerte de cerca (Lucas 23: 39) estos son los que se arrepienten y son los del misterio de la agonía. Nosotros hoy no esperemos situaciones bien difíciles en nuestra vida para llegar al verdadero arrepentimiento. La pregunta que nos hacemos constantemente es: Hasta cuándo será erradicado el pecado totalmente? La respuesta según la palabra es: Hasta que el Señor haga CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA (Apoc. 21:14)

El que tiene que provocar el verdadero arrepentimiento en nosotros hoy es el Espíritu Santo. Hoy es el verdadero tiempo de la Consagración. El anhelo de nuestro corazón tiene que ser agradar a Dios antes que a los hombres por medio del Glorioso Espíritu Santo.