Casa del ALfarero

Jeremías 8:1-6

Pastor Marco Antonio Lopez


Jeremías 8:1-6
La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo: Levántate, y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él hacía una obra sobre la rueda. Y el vaso de barro que él hacía se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de él otro vaso, según al alfarero le pareció mejor hacerlo. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.


Cuando uno ve el llamamiento de Jeremías el señor lo avía levantado con propósitos muy definidos, el señor lo levanto dándole un llamamiento pre-existencial, Jeremías se avía reusado a atender el llamamiento de Dios, porque jeremías era un niño. Sin embargo Dios le dijo a Jeremías: no digas que soy un niño, todo lo que yo te envié iras y todo lo que te diga dirás.
Dios da el mensaje para que nosotros lleguemos a entender que al igual que a ese alfarero que se dedicaba a la fabricación de vasijas, nosotros estamos en las manos de Jesús que es nuestro alfarero y el perfeccionara su obra en nosotros.


Nuestra vida está pasando por un proceso para que Dios forme la obra que quiere hacer en nuestros corazones.
"La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová". Esto quiere decir que la palabra que le estaban dando a Jeremías era una palabra de autoridad y va a ser de bendición a todo aquel que la atendiera. Y Jeremías se levanta y va la casa del alfarero a ver cuál era el trabajo de aquel varón.


"Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él hacía una obra sobre la rueda" nosotros estamos siendo formados por las dos ruedas que son figura del antiguo y nuevo testamento. Que lo unció que nos puede formar según la voluntad de Dios es la palabra.
"Y el vaso de barro que él hacía se echó a perder en la mano del alfarero" aunque nosotros nos desviamos de las manos del alfarero que es Cristo, él nunca nos desecha.


Génesis 1:26
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.


Génesis 2:27
Entonces el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
"Así que volvió a hacer de él otro vaso, según al alfarero le pareció mejor hacerlo" Dios tiene todo el dominio en nuestro corazón para volvernos a formar según sea la voluntad de Dios.
"He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel." Nuestras vidas son como barro en las manos de nuestro alfarero por excelencia que es Cristo Jesús.
Por eso no tenemos que menospreciarnos ni menospreciar a otras personas porque somos la creación de nuestro Padre Celestial


Romanos 8:28-29
Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
El propósito de que nosotros estemos en la casa del alfarero es que cada día la imagen de Cristo sea impregnada en nuestro corazón y que nosotros nos parezcamos a Cristo cada día. El llamado por el cual estamos en la casa del alfarero es para que seamos modelados conforme a su imagen y que algún día lleguemos a decir como Pablo, "ya no vivo yo, más cristo vive en mi". Que la gente pueda ver a Cristo en nosotros.


Romanos 9:21
¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honorable y otro para uso ordinario? Es difícil que nos dejemos formar por Cristo, pero es un proceso que debemos parar llegar a la estatura del varón perfecto. Por eso debemos entregar toda potestad de nuestra vida a Cristo Jesús.

29 Julio 2012 Tabernaculo de Avivamiento de Miel San Marcos